Por Lic. Paula Márquez (*)

Hoy afrontamos una situación inédita en nuestras vidas que implica un gran desafío para la mayoría de la población mundial. Dadas las características de esta pandemia, se requiere de un aislamiento prolongado, generando miedo, angustia, ansiedad y en ciertas ocasiones menor disponibilidad de alimentos saludables para consumir. Todos estos factores no hacen más que exacerbar las condiciones que también están relacionadas con la otra pandemia, la de obesidad. El año 2020 nos dejó en evidencia el rol fundamental que tienen los alimentos y la nutrición en la promoción de buenos hábitos y por sobre todo en la prevención y recuperación de enfermedades.

La situación de aislamiento preventivo por COVID-19 instó a las familias a cocinar en sus casas, a probar nuevas recetas y alimentos, disfrutar de la comensalidad y de la comida casera. Pero eso es solo por nombrar una de las aristas que forman parte de los considerados hábitos saludables, por citar tres aspectos fundamentales: la alimentación, la actividad física y el manejo de las emociones durante este período de incertidumbre.

En Argentina el problema del sobrepeso y la obesidad es preocupante y su prevalencia a lo largo de los años muestra una tendencia claramente ascendente en todos los grupos etarios y sociales, particularmente en los grupos de mayor vulnerabilidad social. Las estadísticas provinciales muestran un aumento de peso en las personas, manifestado como exceso de peso (sobrepeso y obesidad), que alcanza a casi un 50% de la población fueguina (ENNyS, ENFR 2019, PROSANE TDF 2018) y aumenta la prevalencia de enfermedades crónicas no trasmisibles (diabetes, hipertensión, colesterol elevado, entre otras). La calidad de la alimentación en general no ha sido la más adecuada, por lo que las carencias o deficiencias existen. La malnutrición por exceso (sobrepeso u obesidad) como por déficit (carencia de nutrientes, desnutrición) se refleja en más de la mitad de la población de Tierra del Fuego. Las estadísticas son alarmantes y se profundizan entornos poco saludables que en nada colaboran para revertir esta situación.

No hay que dejar de lado que en Tierra del Fuego el acceso a alimentos considerados protectores para la salud según las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), como son las frutas y verduras frescas, depende de su comercialización y disponibilidad a través del transporte desde otras zonas del país, y el año 2020 dejó reflejado el impacto negativo que esto tuvo, ya que profundiza la opción de dietas monótonas y carenciales.

Como profesional de la nutrición recomiendo algunas pautas con el fin de que puedan replicarse en los hogares y colaborar en la mejora de los alimentos que incorporamos.

•         Realizar 4 comidas diarias: desayuno, almuerzo, merienda y cena, aunque los horarios no sean los habituales.

•         Si entre las comidas principales pasan muchas horas y quiere realizar alguna colación, elegir preferentemente alimentos saludables; como frutas frescas o desecadas, frutos secos, un vaso con leche descremada, un yogurt descremado, un trozo de queso bajo en grasas.

•         Desvincular la comida de las emociones, por ejemplo, por aburrimiento y de las situaciones de estrés.

•         Comer solo un plato por comida.

•         Incluir durante el día, gran variedad de tipos de alimentos. Por ejemplo: verduras y frutas de estación, legumbres, cereales integrales, carnes, huevos, pastas, lácteos descremados, garantizando así el consumo de suficientes de vitaminas y minerales.

•         Como medida preventiva, para no salir de manera frecuente para hacer las compras y realizar una compra grande, se recomienda almacenar los alimentos siempre fijándose fecha de vencimiento y tratando de sólo preparar lo justo para poder manejar el control de la porción.

•         Evitar el picoteo.

•         Hidratarse preferentemente con agua potable. Agua mineral o agua corriente.

•         También se recomiendan las infusiones sin azúcar agregada.

•         Incluir alguna comida que resulte placentera, algo rico, dulce o salado según prefiera y si se no tiene contraindicado. Una porción chica. Por ejemplo: un alfajor chico, un bombón, un bloquecito de chocolate, un sándwich con jamón y queso, preferiblemente con pan integral.

•         Aprovechar este tiempo en el hogar para realizar una alimentación variada y equilibrada, como base para un estilo de vida saludable.

Además, es de suma importancia que desde los organismos pertinentes garanticen el acceso a alimentos más saludables y frescos, se incentiva la producción local de alimentos y se priorice la creación y mantención de entornos más saludables para colaborar en la adopción de hábitos que mejoren la salud de la población fueguina.

Ensalada de fideos con hortalizas y legumbres.

(*) Lic. en Nutrición Paula Márquez. MP 2912. Presidente de la Asociación Fueguina de Graduados en Nutrición. Docente de la Cátedra Libre por la Soberanía Alimentaria de la Universidad de Tierra del Fuego (CALISA UNTDF). Miembro de Colectivo USIN. Colectivo por la Soberanía Alimentaria y la salud de los territorios.