Por Liliana Maziej (*)

La mejor época para preparar mermeladas sin dudas es el verano y comienzos del otoño. En estas épocas las frutas están en su mayor esplendor de madurez. Además, hay una mayor cantidad y variedad. A medida que van madurando, invitan a la realización de los deliciosos dulces que podemos usar y disfrutar a lo largo del año en distintas preparaciones.

Primero llega el momento de buscar recetas, lo que yo llamo las fórmulas mágicas que seguramente fueron heredadas, o dónde más de uno se atreve a experimentar mezclando texturas y sabores.

El primer paso es el de recolectar las frutas. A estas frutas se las prepara con azúcar transformándolas en las deliciosas confituras que luego serán las mermeladas o la preparación que cada uno elija. Y luego el momento de buscar los frascos adecuados para que mantengan su sabor y color.

Hay una gran variedad de frutas y verduras que son ideales para preparar dulces, por ejemplo, las frutillas, las grosellas, el corinto, las frambuesas, el cassis y, aquí en Tierra del Fuego, dos particularmente muy ricos que son el calafate y el ruibarbo. Dos sabores muy especiales, el calafate que crece de manera silvestre y el ruibarbo que es cultivado y del que se usan solamente los tallos.

Si bien la preparación más conocida es la mermelada, hay diferentes formas de cocinar y preparar estas exquisiteces.

Frutas en almíbar: son frutas enteras o cortadas en trozos grandes que se cocinan en almíbar, hasta que estén tiernas y el almíbar haya tomado un punto jarabe, con una concentración de azúcar de 55 a 70%.

Jalea: es un producto obtenido del líquido filtrado de la cocción de las frutas, sus cáscaras y semillas que luego, mezclado con la cantidad necesaria de azúcar, es concentrado rápidamente hasta alcanzar una consistencia que al enfriarse a parezca una gelatina.
Mermelada: es una jalea en la que están suspendidos trocitos de frutas o cáscaras de frutas.

Dulce: es el producto resultante de cocinar la pulpa de las frutas con la cantidad de azúcar correspondiente, hasta obtener una consistencia moderadamente espesa.

Dulce crema: Se prepara en forma similar al dulce, pero se pasan las frutas o verduras cocidas por tamiz antes de agregar el azúcar. Se las cocina y coloca en recipientes o moldes, una vez fría la preparación se la desmolda adquiriendo la consistencia sólida como para cortar en porciones.

De cualquier forma que se preparen las frutas o verduras, todas estas confituras caseras son ideales para acompañar con unas tostadas, en la merienda o en el desayuno, regalar, y sobre todo para deleitarse durante todo el año!

(*) Liliana E. Maziej propietaria de Productos Artesanales Maziej

PH: Liliana Maziej

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Fotos: Paula Masala

Inst: @paumasala

Fuente: 94Veinte Magazine.